Atención: los audios contienen narraciones explícitas de situaciones de acoso y abuso sexual. Si prefieres no escucharlos, puedes saltar a la siguiente sección.

Audio 08

¿Habías escuchado la palabra revictimizar? ¿Sabes lo que eso significa?

Revictimizar es volver a causar daño a una persona que ya ha vivido una situación de violencia, pero esta vez a través de las respuestas, actitudes o procedimientos del entorno (instituciones, profesionales, familiares, amistades o la sociedad en general). No se trata de un nuevo acto de violencia directa, sino de acciones u omisiones que ignoran, desconfían, minimizan, cuestionan o exponen innecesariamente a la persona, haciendo que reviva el malestar o que se sienta culpable por lo que le pasó.

Revictimizar es hacer que una persona que ya sufrió violencia se sienta otra vez maltratada, desprotegida o culpable, esta vez por parte de quienes deberían ayudarla. Acompañar bien es, ante todo, no revictimizar.

Puede ocurrir en distintos ámbitos:

1. En el sistema de justicia o salud

  • Interrogar repetidamente a la persona sobre detalles íntimos y dolorosos sin que haya una razón clara.
  • Pedir que "pruebe" lo que dice, como si se dudara de su palabra.
  • Someterla a largas esperas, exámenes físicos innecesarios o sin consentimiento informado.
  • Preguntar cosas como "¿por qué no gritó?", "¿por qué no se fue?", "¿qué hacía en ese lugar?" (culpabilización).

2. En el entorno familiar o social

  • Decir frases como "ya superalo", "no fue para tanto", "seguro lo malinterpretaste".
  • Obligar a la persona a convivir con su agresor en reuniones familiares sin preguntarle.
  • Contar su experiencia a otras personas sin su permiso.
  • Mostrar desconfianza abierta: "¿estás segura de que pasó así?"

3. En los medios de comunicación o redes

  • Difundir imágenes, nombres o datos que permitan identificar a la persona sin su autorización.
  • Hacer preguntas morbosas o sensacionalistas.
  • Culpabilizar implícitamente con titulares como "mujer fue agredida tras salir sola de noche".

4. En el acompañamiento cotidiano

  • Presionar a la persona a denunciar si no se siente lista.
  • Tomar decisiones por ella sin preguntarle qué necesita.
  • Mostrar impaciencia o frustración porque "no avanza".
  • Decir "yo en tu lugar haría tal cosa".

​​¿Por qué la revictimización es tan dañina?

  • Refuerza la sensación de impotencia: la persona vuelve a experimentar que no tiene control sobre lo que le pasa.
  • Genera culpa y vergüenza: escuchar dudas o críticas hace que muchas personas se pregunten "¿tal vez sí tuve la culpa?".
  • Desalienta la búsqueda de ayuda: si al contar recibe respuestas hirientes, aprende a callarse.
  • Puede agravar el trauma: activa los mismos mecanismos de alerta, miedo y bloqueo que la experiencia original.
  • Rompe la confianza: si ni los profesionales o familiares la creen o respetan, ¿en quién confiar?

¿Cómo evitar revictimizar?

  • Creer (sin ingenuidad, pero sí con apertura). La mayoría de las denuncias de violencia sexual son verdaderas.
  • No presionar. Cada persona tiene sus tiempos para hablar, denunciar o buscar apoyo.
  • Preguntar antes de actuar: "¿puedo contarle a alguien?", "¿quieres que vayamos juntos al médico?", "¿necesitas que hable yo o prefieres hacerlo tú?".
  • Evitar juicios y preguntas invasivas. No importa "por qué no hizo tal cosa", importa qué necesita ahora.
  • Informarse sobre trauma y acompañamiento para no lastimar sin querer.

¿Cómo acompañar a una persona que ha vivido violencia sexual?

Familias

La familia puede ser una fuente de sostén importante para una persona sobreviviente, pero también puede ser un espacio de dolor, silencio o complicidad. Por eso, acompañar desde un lugar familiar implica primero revisar el propio rol, la historia compartida y las creencias que se transmiten.

Qué actitudes ayudan:

  • Escuchar sin interrogar ni exigir detalles.
  • Validar lo que la persona cuenta: no poner en duda, no minimizar, ni justificar al agresor.
  • Respetar sus tiempos: no apurar decisiones (como denunciar, hablar con otrxs, “perdonar”).
  • Preguntar qué necesita, en vez de asumir qué es mejor.
  • Evitar imponer procesos terapéuticos, pero sí ofrecer información y apoyo para acceder si lo desea.
  • Acompañar sin centrar la atención en el impacto que tuvo en la familia (“¿por qué no nos contaste antes?”, “esto nos destruyó”)

Qué actitudes NO ayudan:

  • ● Negar lo sucedido o justificar al agresor por ser “de la familia”.
  • ● Intentar “resolver” el tema rápido para que no haya conflictos.
  • ● Minimizar (“eso fue hace mucho”, “no fue tan grave”).
  • ● Revictimizar (“¿por qué no gritaste?”, “¿segura que fue así?”).
  • ● Culpabilizar a la persona por no haberlo contado antes o por romper el “secreto familiar”.
  • ● Proteger más la imagen de la familia que el bienestar de la persona.

Claves para familiares:

  • Creer y sostener: Si una persona de la familia cuenta que fue víctima, necesita saber que será escuchada y respaldada.
  • Romper con la cultura del silencio: Las dinámicas familiares muchas veces priorizan la imagen o la “unidad” por encima del cuidado. Acompañar es también desafiar esas lógicas.
  • Hacerse cargo de lo que toca: Si como familiar no se actuó, no se vio, o no se acompañó en su momento, es importante no defenderse ni justificarse, sino reconocerlo y ofrecer reparación en lo posible. No se trata de culpabilizarnos sino de responsabilizarnos. No siempre se puede ver y eso no es culpa nuestra, pero necesitamos saber qué eso puede haber tenido consecuencias para la persona sobreviviente, más allá de las intenciones.