En principio la Organización Mundial de la Salud, menciona que la violencia es el “uso intencional de la fuerza física o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de daño psicológico, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo.
Lo cuál provoca consecuencias fuertes a nivel social y en la salud, ya que, la violencia provoca muchas muertes todos los días, particularmente entre hombres jóvenes y niños. Además, existe un alto número de hombres, mujeres, niños y niñas que sufren lesiones, discapacidad o problemas de salud como resultado de la violencia.
La exposición a la violencia puede aumentar el riesgo de fumar, consumir alcohol o uso de drogas; de sufrir enfermedades mentales o tendencia al suicidio; así como enfermedades crónicas como enfermedades del corazón, diabetes o cáncer; enfermedades infecciosas como el VIH y problemas sociales como el crimen o más violencia…

La violencia se clasifica en interpersonal, estructural, institucional o social y te comparto brevemente algunas de ellas por si después quieres investigar más al respecto:

  • Violencia física: uso intencional de la fuerza que causa daño corporal.
  • Violencia psicológica/emocional: acciones que causan daño a la salud mental, dignidad o integridad emocional (humillaciones, amenazas, control, aislamiento, etc.).
  • Violencia económica/patrimonial: restricción, sustracción o control de recursos económicos, bienes o medios de subsistencia.
  • Violencia simbólica: imposición de significados, estereotipos o roles que naturalizan la subordinación y discriminación.
  • Violencia institucional: ejercida por servidores públicos o instituciones frente a personas usuarias, mediante acciones u omisiones que obstaculizan derechos.
  • Violencia digital (o en línea): agresiones, acoso, difusión no consentida de contenido íntimo, suplantación de identidad, etc., en entornos digitales.
  • Violencia doméstica / intrafamiliar: ocurre al interior del hogar o entre miembros de la familia.
  • Violencia comunitaria: en espacios públicos o vecinales (robos con violencia, pandillas, etc.).
  • Violencia laboral: acoso laboral (mobbing), discriminación, abuso de poder en el trabajo.
  • Violencia institucional: ya mencionada, se destaca como ámbito específico.
  • Violencia en el deporte: acoso, abuso, maltrato en contextos deportivos.
  • Violencia educativa: ejercida en entornos escolares o educativos (por pares, docentes o personal).
  • Violencia de género: dirigida hacia una persona por motivos de género, con impacto desproporcionado en mujeres, niñas y personas LGBTIQ+. Incluye feminicidio, violencia machista, violencia contra la diversidad sexual.
  • Violencia obstétrica: violencia ejercida por personal de salud durante el embarazo, parto o postparto.
  • Violencia contra la niñez y adolescencia: abuso, maltrato, negligencia, explotación.
  • Violencia contra personas mayores: abuso físico, psicológico, económico o abandono.
  • Violencia contra personas con discapacidad: mayor vulnerabilidad a todas las formas, a menudo agravada por barreras de acceso a justicia.
  • Violencia estructural: formas indirectas de violencia derivadas de desigualdades sociales, económicas, étnicas o de género (pobreza, exclusión, racismo, etc.).
  • Violencia cultural: valores, creencias o tradiciones que legitiman otras violencias (por ejemplo, normalización del castigo físico en la crianza).
  • Violencia política: ejercida contra personas por su participación, liderazgo u opinión política; incluye violencia política en razón de género.
  • Violencia armada / conflicto armado: asociada a grupos armados, fuerzas militares o paramilitares.
  • Violencia criminal: vinculada a actividades delictivas organizadas o no.
  • Violencia familiar uso intencionado y repetido de la fuerza física o psicológica para controlar, manipular o atentar en contra de algún integrante de la familia.
  • Violencia de género (con subtipos: física, psicológica, sexual, económica, simbólica, digital)
  • Violencia en el noviazgo (como categoría específica en algunas leyes de juventud)

Ahora, ¿a qué nos referimos con violencia sexual?

Como dice la dra.Carmen Garcia (s.f), quien es psicologa especialista en traumatologia y se dedica a tender a mujeres víctimas de violencia sexual alrededor del mundo; la violencia sexual no se limita a una violación cometida por un desconocido en el espacio público, como hasta ahora nos han hecho creer las narrativas de los medios de comunicación y contenidos audiovisuales, sino que incluye un abanico amplio de situaciones en las que una persona es forzada, presionada, manipulada o engañada para realizar actos sexuales o eróticos sin haber dado un consentimiento claro, libre y sostenido.

Puede incluir:

  • ● Contacto físico forzado (como tocamientos, penetración o abusos).
  • ● Comentarios sexuales no deseados, acoso verbal o digital.
  • ● Exposición o exhibición de contenido sexual sin consentimiento.
  • ● Manipulación emocional o uso de poder para obtener favores sexuales.
  • ● Situaciones de abuso sexual en la infancia o adolescencia.
  • ● Violencia sexual dentro de la pareja.

En todos los casos, el eje está en la ausencia de consentimiento real. No importa si hubo resistencia explícita, si existía un vínculo previo con la persona agresora, o si no se usó la fuerza física. La violencia sexual es una vulneración de derechos, no un malentendido.

El Dr. Ernesto Lammoglia, en su libro Abuso Sexual en la infancia. Cómo prevenirlo y superarlo (2004), define de esta manera los siguientes conceptos:

Abuso sexual

Es toda acción ejecutada por un sujeto que se vale de otro para estimularse o gratificarse sexualmente, sin el consenti­miento o voluntad de este último.

Abuso sexual de menores

Se le llama así a todo acto ejecutado por un adulto o adoles­cente que se vale de un menor para estimularse o gratificarse sexualmente (de mi parte agrego que los abusos también pueden ser entre pares y lo veremos más adelante). Se le denomina abuso en la medida en que, pudiendo realizarse tales actos con o sin el consentimiento del menor, son actos para los cuales éste carece de la madurez y el desarrollo cognoscitivo necesarios para evaluar su conte­nido y consecuencias.

Abuso sexual sin contacto físico

  • Exposición de genitales.

  • Exposición a pornografía.

  • Observación.

Abuso sexual asociado con contacto físico

  • Tocamientos.

  • Penetración.

  • Actos sexuales forzados o violación/penetración.

Y el dr. continua: Intencionalmente, he dejado esta definición corta para que quede muy claro que en el abuso sexual no hay términos medios: o hay abuso sexual o no lo hay. Muchas personas creen, o quieren creer, que porque no existió penetración no hubo abuso sexual, tal vez no hubo “violación”, pero si ocu­rre cualquiera de los casos mencionados arriba, sí se trata de abuso sexual y debe ser atendido correctamente.
Cabe hacer hincapié que cuando nos referimos al “consen­timiento del menor” estamos hablando de que probablemen­te le guste, lo provoque (como alegan tantos) o se quede ca­llado, y es igualmente abuso sexual.”

Es importante tener en cuenta que:

“No todos los procesos son iguales ni lineales

No hay una forma “correcta” de atravesar las consecuencias de la violencia sexual. Algunas personas pueden querer hablar, otras no. Algunas pueden recordar con claridad lo que pasó, otras pueden tener lagunas, confusión o recuerdos fragmentados. A veces, incluso después de haber transitado procesos terapéuticos o momentos de mayor estabilidad, pueden aparecer nuevas reacciones o malestares.
Esto no significa que la persona esté “volviendo atrás” ni que su proceso haya fracasado. El trauma puede reactivarse ante situaciones específicas, nuevos recuerdos, contextos de estrés, relaciones íntimas, entre otros factores. Y eso forma parte de lo esperable. Recuperarse de una experiencia traumática no es un camino lineal ni predecible.
Aceptar esta no linealidad es clave para acompañar sin generar presión o expectativas rígidas. No se trata de que la persona “avance” rápido ni de que “deje atrás” lo que pasó, sino de poder construir nuevas formas de vivir con eso, a su propio ritmo.”

(Carmen Garcí, s.f.)

Atención: los audios contienen narraciones explícitas de situaciones de acoso y abuso sexual. Si prefieres no escucharlos, puedes saltar a la siguiente sección.

Audio 02